El cierre de urgencias aviva las protestas por la sanidad
Un millar de personas se manifiestan en Barcelona y anuncian para hoy cortes de las principales carreteras
ROSA FERNÁNDEZ BARCELONA 03/09/2011
Las protestas contra los recortes de la sanidad pública, candentes en toda Catalunya, se trasladaron ayer al centro de Barcelona. Un millar de personas se concentraron a las puertas del Departament de Salut para mostrar su rechazo al tijeretazo del Gobierno catalán que, entre muchas otras afectaciones, implica el cierre definitivo del servicio nocturno de urgencias en más de 56 centros de atención primaria (CAP). Paralelamente, unas 300 personas secundaron la protesta por las calles de Lleida. Ambas manifestaciones coincidieron con los encierros y acampadas frente a numerosos centros asistenciales para evitar su cierre. Hoy continuarán las movilizaciones con el corte de carreteras.
Bajo el lema "Por una sanidad pública de calidad", usuarios y profesionales pidieron la dimisión del presidente de la Generalitat, Artur Mas, y del conseller de Salut, Boi Ruiz. La concentración estuvo precedida por tres marchas, que salieron a primera hora de la tarde desde los hospitales de Bellvitge, Esperanza y Dos de Maig. A su paso por las calles de la ciudad y camino de la Conselleria de Salut, los manifestantes cortaron algunas vías, entre ellas la Diagonal, que estuvo intransitable durante más de dos horas.
"¡A más recortes, más muertos!", gritaban los manifestantes. Con los cierres previstos por el Gobierno catalán, miles de usuarios deberán desplazarse más de 30 kilómetros hasta el punto de atención más cercano si quieren ser atendidos de urgencia cualquier noche. "¿Qué pasará cuando alguien tenga un infarto? Los recortes acabarán con vidas humanas y no se puede tolerar", explicaba Julia Llamazares, enfermera de 48 años.
La marcha que partió del hospital Dos de Maig, y que contó con unos 300 integrantes, se detuvo frente a la sede de Convergència Democràtica de Catalunya. Los manifestantes lanzaron gritos muy duros contra los integrantes del partido que gobierna en Catalu-nya mientras reclamaban soluciones. "Artur Mas, ¿podrías entender que no todo el mundo puede permitirse una mutua como tú?", preguntaba Nina Paller, usuaria de 64 años.
Sobre las cinco de la tarde, la marcha del Dos de Maig se unió a la del Hospital de la Esperanza, que contó con otros 300 manifestantes. Tanto el Dos de Maig como la Esperanza han sufrido severos recortes. De hecho, el futuro del Dos de Maig sigue en suspense y con él, el de sus 400 trabajadores, pues el Govern anunció su cierre el pasado mes de junio. "¡Menos furgonas y más ambulancias!", exclamaban algunos manifestantes ante la mirada atenta de decenas de policías que vigilaban la marcha.
Los recortes también perjudican al transporte sanitario urgente, pues además de reducir el número de ambulancias, el ejecutivo de CiU ha apostado por concentrar servicios. "Muchas noches estamos saturados", explicaba Antonio Moya, trabajador del servicio de emergencias médicas.
La concentración acabó con una asamblea improvisada. "Los pacientes que no lleven más de 12 horas en urgencias no tienen derecho a comida", explicaba una trabajadora del hospital Clínic. "Yo estoy enfermo, sufro de asma crónico y tengo que desplazarme durante más de 15 minutos en coche hasta el ambulatorio más cercano en caso de crisis porque durante la noche no hay autobuses", añadía un usuario.
A la manifestación acudieron miembros de las acampadas y encierros que tienen lugar en diversos CAP de la zona del Vallès, donde se concentra la mayor parte del tijeretazo. Desde hace semanas, centenares de vecinos protestan contra el cierre definitivo de las urgencias en horario nocturno. "No podemos permitir que nos roben la atención primaria que tanto nos ha costado conseguir", explicaba Clara Valverde, usuaria de 54 años y presidenta de la Liga del síndrome de fatiga crónica.
Pese a que sus protestas se vieron truncadas la madrugada del miércoles por el desalojo de los Mossos d'Esquadra, vecinos y usuarios anunciaron ayer que seguirán acampados, una iniciativa que se ha extendido por toda Catalunya.
La revolución vecinal, formada en su mayoría por gente mayor que teme perder la atención de proximidad, ha llegado también a ciudades como Badalona, Tarragona o Cardona. La intervención de los Mossos y la posterior amenaza del conseller de Interior, Felip Puig, asegurando que de no abandonar las ocupaciones se repetirían los desalojos, han avivado la protesta.
Además, las últimas manifestaciones del responsable del Departament de Salut, Boi Ruiz, que ayer avanzó que aumentará el número de cierres de urgencias nocturnas, han calentado aún más los ánimos. Miembros de las asambleas vecinales de Badia del Vallès y Sabadell afirmaron ayer que su previsión es "continuar indefinidamente, y más aún cuando el Govern no paraliza los recortes sino que los aumenta".
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dissabte, 3 de setembre del 2011
dimecres, 31 d’agost del 2011
Los Mossos d'Esquadra impiden la ocupación de cinco centros sanitarios de poblaciones de Barcelona.
http://www.lavanguardia.com/salud/20110831/54209960038/los-mossos-d-esquadra-impiden-la-ocupacion-de-cinco-centros-sanitarios-de-poblaciones-de-barcelona.html
Los Mossos d'Esquadra impiden la ocupación de cinco centros sanitarios de poblaciones de Barcelona
Salut justifica la actuación diciendo que la protesta genera "molestias a pacientes y profesionales e impiden el funcionamiento normal de algunos centros"
Salud | 31/08/2011 - 10:35hBarcelona (EFE).- Los Mossos d'Esquadra han impedido que diferentes grupos de personasocuparan la pasada noche cinco centros sanitarios de la comarca barcelonesa del Vallès Occidental, ha informado hoy el departamento de Salud de la Generalitat de Catalunya. Los centros de atención primaria están ubicados en las ciudades de Badia, Sabadell, Santa Perpètua y Castellar y desde hace varias semanas han sido ocupados por grupos de manifestantes en protesta por las modificaciones horarias de que eran objeto.
Las condiciones de seguridad y de salubridad de los centros afectados, según el departamento de Sanidad, se han degradado progresivamente y se han producido en ellos diversos accidentes, hecho que ha motivado la decisión de la intervención. El departamento de Salud ha insistido en que "respeta escrupulosamente el derecho de la ciudadanía a opinar y manifestarse pero rechaza y lamenta las acciones de protesta que suponen el uso inadecuado de los equipamientos sanitarios".
Las ocupaciones, a juicio de Salut, "ocasionan molestias a pacientes y profesionales e impiden el funcionamiento normal de algunos centros".
Los Mossos d'Esquadra impiden la ocupación de cinco centros sanitarios de poblaciones de Barcelona
Salut justifica la actuación diciendo que la protesta genera "molestias a pacientes y profesionales e impiden el funcionamiento normal de algunos centros"
Salud | 31/08/2011 - 10:35hBarcelona (EFE).- Los Mossos d'Esquadra han impedido que diferentes grupos de personasocuparan la pasada noche cinco centros sanitarios de la comarca barcelonesa del Vallès Occidental, ha informado hoy el departamento de Salud de la Generalitat de Catalunya. Los centros de atención primaria están ubicados en las ciudades de Badia, Sabadell, Santa Perpètua y Castellar y desde hace varias semanas han sido ocupados por grupos de manifestantes en protesta por las modificaciones horarias de que eran objeto.
Las condiciones de seguridad y de salubridad de los centros afectados, según el departamento de Sanidad, se han degradado progresivamente y se han producido en ellos diversos accidentes, hecho que ha motivado la decisión de la intervención. El departamento de Salud ha insistido en que "respeta escrupulosamente el derecho de la ciudadanía a opinar y manifestarse pero rechaza y lamenta las acciones de protesta que suponen el uso inadecuado de los equipamientos sanitarios".
Las ocupaciones, a juicio de Salut, "ocasionan molestias a pacientes y profesionales e impiden el funcionamiento normal de algunos centros".
dimecres, 3 d’agost del 2011
Las protestas contra el cierre de las urgencias se disparan en Catalunya
http://www.publico.es/espana/389741/las-protestas-contra-el-cierre-de-las-urgencias-se-disparan-en-catalunya
LOS RECORTES SOCIALES: SANIDAD
Las protestas contra el cierre de las urgencias se disparan en Catalunya
Las manifestaciones en muchos municipios y barrios de Barcelona
terminan con la ocupación de los ambulatorios
J. MUMBRÚ / D. GUERRERO Barcelona / Molins de Rei 02/08/2011 08:00 Actualizado:02/08/2011
Una hilera de turistas armados con cámaras caminaba ayer hacia el Park Güell de Barcelona por la misma calle por donde subía un grupo de enfermos en dirección al Hospital de l'Esperança. A uno le dolía la barriga, otro estaba mareado y otro se lo estaba pensando: "Lo decidiré durante la cola", aseguraba. Un centenar de vecinos del barrio de Gràcia decidieron colapsar ayer el servicio de urgencias del hospital para evitar su cierre. Los recortes del Govern de la Generalitat obligan, desde ayer, a limitar las urgencias hasta las 20.00 horas. Por la noche, las urgencias se derivarán a los hospitales de la zona, donde tendrán más trabajo pero menos personal.
En la protesta había vecinos del barrio que contaban con el apoyo de algunos trabajadores del centro, que ayer se limitaban a darles las gracias en voz baja, por temor a represalias. Dos horas después de que empezara la acción, varias furgonetas de los Mossos d'Esquadra llegaron al hospital y negociaron con los vecinos para que se retiraran. También lo hizo la gerente del Parc de Salut Mar de Barcelona, Olga Pané. Al cierre de esta edición seguían las negociaciones aunque los afectados ya habían decidido que hoy repetirán su protesta. También en Barcelona, en Horta, un grupo de vecinos empezó ayer una acampada delante del ambulatorio, ante la amenaza de cierre de las urgencias.
En un hospital, la Policía negociaba con indignados que fingían ser enfermosEn otras ciudades
El recorte en el horario de urgencias también afecta a otros municipios catalanes y allí también han llegado las protestas. Es el caso del centro de atención primaria de Molins de Rei, donde los vecinos se ven obligados a trasladarse a otras ciudades, que recibirán mayor número de usuarios también sin aumentar el personal. Para protestar contra la reducción horaria, ayer por la noche cerca de 500 personas de todas las edades se echaron a la calle y llevaron su protesta al interior del ambulatorio. La oposición al recorte del horario en este municipio de unos 25.000 habitantes gobernado en coalición por PSC y CiU ha conseguido la unanimidad de todos los partidos políticos. El primer teniente de alcalde, Joan Ramon Casals, y el resto de regidores convergentes se sumaron a la concentración protestando contra la decisión tomada por su propio partido.
El de Molins de Rei no es el único caso de la zona. Pequeños pueblos más alejados del área metropolitana y con dificultades de transporte público se quedan también sin urgencias por la noche. Es la situación que se vive en Vallirana y Corbera de Llobregat, donde a partir de las nueve de la noche para ser atendidos se tienen que desplazar hasta 15 kilómetros. Ayer también hubo protestas en Sabadell y Olesa. En toda Catalunya, los recortes han provocado el cierre de 28 centros de atención primaria y la reducción del horario de una docena más.
LOS RECORTES SOCIALES: SANIDAD
Las protestas contra el cierre de las urgencias se disparan en Catalunya
Las manifestaciones en muchos municipios y barrios de Barcelona
terminan con la ocupación de los ambulatorios
J. MUMBRÚ / D. GUERRERO Barcelona / Molins de Rei 02/08/2011 08:00 Actualizado:02/08/2011
Una hilera de turistas armados con cámaras caminaba ayer hacia el Park Güell de Barcelona por la misma calle por donde subía un grupo de enfermos en dirección al Hospital de l'Esperança. A uno le dolía la barriga, otro estaba mareado y otro se lo estaba pensando: "Lo decidiré durante la cola", aseguraba. Un centenar de vecinos del barrio de Gràcia decidieron colapsar ayer el servicio de urgencias del hospital para evitar su cierre. Los recortes del Govern de la Generalitat obligan, desde ayer, a limitar las urgencias hasta las 20.00 horas. Por la noche, las urgencias se derivarán a los hospitales de la zona, donde tendrán más trabajo pero menos personal.
En la protesta había vecinos del barrio que contaban con el apoyo de algunos trabajadores del centro, que ayer se limitaban a darles las gracias en voz baja, por temor a represalias. Dos horas después de que empezara la acción, varias furgonetas de los Mossos d'Esquadra llegaron al hospital y negociaron con los vecinos para que se retiraran. También lo hizo la gerente del Parc de Salut Mar de Barcelona, Olga Pané. Al cierre de esta edición seguían las negociaciones aunque los afectados ya habían decidido que hoy repetirán su protesta. También en Barcelona, en Horta, un grupo de vecinos empezó ayer una acampada delante del ambulatorio, ante la amenaza de cierre de las urgencias.
En un hospital, la Policía negociaba con indignados que fingían ser enfermosEn otras ciudades
El recorte en el horario de urgencias también afecta a otros municipios catalanes y allí también han llegado las protestas. Es el caso del centro de atención primaria de Molins de Rei, donde los vecinos se ven obligados a trasladarse a otras ciudades, que recibirán mayor número de usuarios también sin aumentar el personal. Para protestar contra la reducción horaria, ayer por la noche cerca de 500 personas de todas las edades se echaron a la calle y llevaron su protesta al interior del ambulatorio. La oposición al recorte del horario en este municipio de unos 25.000 habitantes gobernado en coalición por PSC y CiU ha conseguido la unanimidad de todos los partidos políticos. El primer teniente de alcalde, Joan Ramon Casals, y el resto de regidores convergentes se sumaron a la concentración protestando contra la decisión tomada por su propio partido.
El de Molins de Rei no es el único caso de la zona. Pequeños pueblos más alejados del área metropolitana y con dificultades de transporte público se quedan también sin urgencias por la noche. Es la situación que se vive en Vallirana y Corbera de Llobregat, donde a partir de las nueve de la noche para ser atendidos se tienen que desplazar hasta 15 kilómetros. Ayer también hubo protestas en Sabadell y Olesa. En toda Catalunya, los recortes han provocado el cierre de 28 centros de atención primaria y la reducción del horario de una docena más.
divendres, 29 de juliol del 2011
Rebelión contra el copago en Italia.
http://www.elpais.com/articulo/sociedad/Rebelion/copago/Italia/elpepusoc/20110728elpepisoc_2/Tes
El ajuste sanitario
Rebelión contra el copago en Italia
Las regiones se niegan a cobrar los 10 euros por consulta y 25 por urgencias, que se suman a cargos ya existentes - Para ciertos tratamientos, compensa ir a la privada
LUCIA MAGI - Lecce - 28/07/2011
Manifestación de profesionales sanitarios en Roma contra los ajustes en la sanidad pública implantados por Berlusconi.- FILIPPO MONTEFORTE (AFP)
La señora detrás del cristal desgrana las frases en voz alta y con paciencia lo repite otra vez: "Hay que pagar diez euros más, se trata de una nueva cuota fija por cada visita médica". La pareja al otro lado de la ventanilla no se lo puede creer. "¡Pero si el mismo análisis me costó la mitad hace un mes!", exclama él, manos gordas de obrero y pantalones manchados de cal. "Es una ley nacional, lo siento mucho", se excusa la señora. Cosimo De Florio, 42 años, albañil, tuvo una sorpresa agria ayer: acudió a la oficina donde se cobra el copago sanitario porque tenía que hacerse un examen pulmonar, prescrito por su médico. "La última vez pagué 12,97 euros. Hoy 22,97". En el hospital público Vito Fazzi de Lecce, en el tacón de Italia, región de Apulia, la escena se repite casi idéntica en la sala donde se pide cita para las visitas de médicos especialistas: ciudadanos enfurecidos y funcionarios que se defienden con la distancia de quien ejecuta una orden a su pesar.
Las instituciones locales exigen "una vía más equitativa" para los ajustes
"Vamos a un modelo americano; habrá que tener seguro", dice una médicaA partir del 18 de julio, una nueva norma estatal establece el cobro de 10 euros para controles sanitarios prescritos por el médico de familia y 25 euros por los ingresos en urgencias en el nivel más bajo de gravedad, los llamados códigos blancos. Se trata de la medida más controvertida entre los recortes efectuados por el Gobierno de Silvio Berlusconi aprobados la semana pasada para calmar mercados y colegas europeos: Italia tiene que sanear su deuda y gastar menos. Entre otras medidas, el Ejecutivo ha pensado en hacer caja con las prestaciones sanitarias en los hospitales y ambulatorios públicos. Lo que ha azuzado la rebelión de las instituciones locales. Una mayoría de regiones, responsables de la sanidad, se niega a aplicar la fórmula, al menos tal y como la previó el gobierno.
Las regiones pidieron ayer entrevistarse de forma urgente con el ministro de Salud, Ferruccio Fazio. "El Gobierno tiene que encontrar una vía más equitativa y menos dañina para llevar dinero a las arcas públicas", resume Vasco Errani, presidente de la Conferencia de las Regiones, una asamblea que reúne a todos los gobernadores de las 20 comunidades. Errani administra Emilia Romagna, un bastión de la izquierda (él, hombre fuerte del Partido Democrático, está en su tercer mandato). Pero su contrariedad expresa el sentimiento general de los responsables locales. Regiones de derechas, como Veneto y Cerdeña, también han rehusado sumar el nuevo copago al anterior.
En Italia el copago existe desde 1978. Además de algunos fármacos, se pagan las vistas a los médicos especialistas y los análisis, hasta un techo de 36,15 euros. Lo demás lo pone el Estado. Por ejemplo, un electrocardiograma cuesta 11 euros (de media) y un análisis de orina, tres. Con la nueva ley, los ciudadanos deben desembolsar 10 euros más. "Una especie de billete de acceso a la sanidad pública, una tasa encubierta", la define Nerina Dirindin, catedrática de Economía Pública en la Universidad de Turín. "Porque ya no te están cobrando por lo que le cuesta al Estado la prueba, sino que piden dinero por el simple hecho de requerirla. Es como cuando se paga la entrada a un parque de atracciones y luego, una vez dentro, se ponen monedas para subir a la montaña rusa o a la noria", dice. Por cierto, el copago en Italia se llama ticket.
"El problema es político", exclama Paola Povera, enfermera jefa de la unidad de Obstetricia en el Vito Fazzi. "Es verdad que hay especulaciones, corrupción y despilfarros. Hay que racionalizar los recursos. Pero los pacientes no deben pagar por los errores de los directivos. Reduzcamos los costes de la política, cortemos otros sectores, pero la gente tiene que poderse curar", sigue.
"Esta medida es una sentencia de muerte para la sanidad pública", concuerda Francesca Moccia, coordinadora nacional del Tribunal para la Defensa de los Enfermos. "Hemos abierto un servicio llamado SOS Ticket. La gente nos cuenta que con el nuevo copago, para muchas prestaciones de bajo coste conviene más acudir a una clínica privada", explica. Las cuentas son elementales: un análisis de orina cuesta ahora 13 euros. Un laboratorio privado puede ofrecerlo por 5 y en menos tiempo. Solo para cosas más caras, como una resonancia magnética, conviene aún lo público.
Allí está la triquiñuela. Hecha la ley, hecha la trampa: una norma pensada para que entre más dinero en el erario público, acaba favoreciendo a la sanidad privada. El punto de vista de la economista Dirindin es tajante: "Considero útil el copago: una pequeña suma de dinero sensibiliza al ciudadano sobre el hecho de que la prestación sanitaria tiene costes para el Estado y no hay que abusar. Pero la forma concebida por el Gobierno es inútil e ineficaz".
La medida tampoco gusta a Pina Tommasielli, médica de familia en un barrio popular de Nápoles y concejal en la nueva junta municipal de la Italia de los Valores. "El país se encamina hacia un sistema americano, donde para tener buenos cuidados hay que tener un seguro privado. Vamos hacia una sanidad de doble velocidad: una para los ricos y otra para los pobres", dice.
El copago afecta a todos los ciudadanos que tengan entre seis y 65 años, una renta familiar superior a los 11.000 euros anuales y que no presenten patologías crónicas y graves (por ejemplo enfermedades cardiovasculares, cáncer o diabetes). Dos tercios de la población queda exenta.
Errani no lo duda: "Se trata de una elección equivocada, que provoca inequidad y daña el sistema sanitario nacional. Hay que buscar soluciones alternativas".
Mientras, algunas zonas del país se han resignado a poner en marcha la medida. La rica Lombardía, cuya capital es Milán, es casi la única que no ha rechistado. Su presidente, Roberto Formigoni (Pueblo de la Libertad), declaró que no se puede boicotear una ley, engendrando problemas a las arcas del Estado. Sicilia, otro bastión azul, se alineó también, pero a los pocos días bloqueó el cobro adicional por las protestas de médicos y pacientes. "Yo no razono como un consejero delegado de una empresa", dice Giacomo Ingarao, médico de urgencias en el mayor hospital público de Palermo. "Si un análisis de sangre le cuesta al paciente 46 euros, me lo pienso dos veces antes de prescribirlo. Y el paciente duda aún más de hacérselo. Eso comporta un detrimento de la cobertura sanitaria. La gente puede dejar de ir al médico".
Apulia, gobernada por Nichi Vendola, de Sinistra Ecologia y Libertad (similar a Izquierda Unida) está entre las primeras que se disciplinaron: como muchas regiones italianas, su sanidad está en números rojos. Maria Teresa Stanca sale de la oficina del ticket de Lecce con aire abatido: "Me parto la espalda limpiando pisos y me toca pagar 46 euros para una radiografía. Si no me doliera tanto aguantaría, pero no puedo. Le voy a pedir dinero a mi hermana", dice volviendo a doblar en el bolso la receta del médico.
Nuevas normas
- En 1978 se introduce el copago en Italia para aumentar los ingresos y disuadir a los ciudadanos del abuso de fármacos y prestaciones.
- Los ciudadanos pagan una parte de algunos fármacos, visitas a especialistas y análisis. Hasta 36 euros.
- Quedan exentos los menores de seis años y mayores de 65, los que tengan una renta familiar inferior a 11.000 euros y los enfermos de patologías importantes y crónicas.
- Cambian las reglas de acceso a urgencias: los pacientes sin síntomas graves o urgentes pagarán 25 euros.
El ajuste sanitario
Rebelión contra el copago en Italia
Las regiones se niegan a cobrar los 10 euros por consulta y 25 por urgencias, que se suman a cargos ya existentes - Para ciertos tratamientos, compensa ir a la privada
LUCIA MAGI - Lecce - 28/07/2011
Manifestación de profesionales sanitarios en Roma contra los ajustes en la sanidad pública implantados por Berlusconi.- FILIPPO MONTEFORTE (AFP)
La señora detrás del cristal desgrana las frases en voz alta y con paciencia lo repite otra vez: "Hay que pagar diez euros más, se trata de una nueva cuota fija por cada visita médica". La pareja al otro lado de la ventanilla no se lo puede creer. "¡Pero si el mismo análisis me costó la mitad hace un mes!", exclama él, manos gordas de obrero y pantalones manchados de cal. "Es una ley nacional, lo siento mucho", se excusa la señora. Cosimo De Florio, 42 años, albañil, tuvo una sorpresa agria ayer: acudió a la oficina donde se cobra el copago sanitario porque tenía que hacerse un examen pulmonar, prescrito por su médico. "La última vez pagué 12,97 euros. Hoy 22,97". En el hospital público Vito Fazzi de Lecce, en el tacón de Italia, región de Apulia, la escena se repite casi idéntica en la sala donde se pide cita para las visitas de médicos especialistas: ciudadanos enfurecidos y funcionarios que se defienden con la distancia de quien ejecuta una orden a su pesar.
Las instituciones locales exigen "una vía más equitativa" para los ajustes
"Vamos a un modelo americano; habrá que tener seguro", dice una médicaA partir del 18 de julio, una nueva norma estatal establece el cobro de 10 euros para controles sanitarios prescritos por el médico de familia y 25 euros por los ingresos en urgencias en el nivel más bajo de gravedad, los llamados códigos blancos. Se trata de la medida más controvertida entre los recortes efectuados por el Gobierno de Silvio Berlusconi aprobados la semana pasada para calmar mercados y colegas europeos: Italia tiene que sanear su deuda y gastar menos. Entre otras medidas, el Ejecutivo ha pensado en hacer caja con las prestaciones sanitarias en los hospitales y ambulatorios públicos. Lo que ha azuzado la rebelión de las instituciones locales. Una mayoría de regiones, responsables de la sanidad, se niega a aplicar la fórmula, al menos tal y como la previó el gobierno.
Las regiones pidieron ayer entrevistarse de forma urgente con el ministro de Salud, Ferruccio Fazio. "El Gobierno tiene que encontrar una vía más equitativa y menos dañina para llevar dinero a las arcas públicas", resume Vasco Errani, presidente de la Conferencia de las Regiones, una asamblea que reúne a todos los gobernadores de las 20 comunidades. Errani administra Emilia Romagna, un bastión de la izquierda (él, hombre fuerte del Partido Democrático, está en su tercer mandato). Pero su contrariedad expresa el sentimiento general de los responsables locales. Regiones de derechas, como Veneto y Cerdeña, también han rehusado sumar el nuevo copago al anterior.
En Italia el copago existe desde 1978. Además de algunos fármacos, se pagan las vistas a los médicos especialistas y los análisis, hasta un techo de 36,15 euros. Lo demás lo pone el Estado. Por ejemplo, un electrocardiograma cuesta 11 euros (de media) y un análisis de orina, tres. Con la nueva ley, los ciudadanos deben desembolsar 10 euros más. "Una especie de billete de acceso a la sanidad pública, una tasa encubierta", la define Nerina Dirindin, catedrática de Economía Pública en la Universidad de Turín. "Porque ya no te están cobrando por lo que le cuesta al Estado la prueba, sino que piden dinero por el simple hecho de requerirla. Es como cuando se paga la entrada a un parque de atracciones y luego, una vez dentro, se ponen monedas para subir a la montaña rusa o a la noria", dice. Por cierto, el copago en Italia se llama ticket.
"El problema es político", exclama Paola Povera, enfermera jefa de la unidad de Obstetricia en el Vito Fazzi. "Es verdad que hay especulaciones, corrupción y despilfarros. Hay que racionalizar los recursos. Pero los pacientes no deben pagar por los errores de los directivos. Reduzcamos los costes de la política, cortemos otros sectores, pero la gente tiene que poderse curar", sigue.
"Esta medida es una sentencia de muerte para la sanidad pública", concuerda Francesca Moccia, coordinadora nacional del Tribunal para la Defensa de los Enfermos. "Hemos abierto un servicio llamado SOS Ticket. La gente nos cuenta que con el nuevo copago, para muchas prestaciones de bajo coste conviene más acudir a una clínica privada", explica. Las cuentas son elementales: un análisis de orina cuesta ahora 13 euros. Un laboratorio privado puede ofrecerlo por 5 y en menos tiempo. Solo para cosas más caras, como una resonancia magnética, conviene aún lo público.
Allí está la triquiñuela. Hecha la ley, hecha la trampa: una norma pensada para que entre más dinero en el erario público, acaba favoreciendo a la sanidad privada. El punto de vista de la economista Dirindin es tajante: "Considero útil el copago: una pequeña suma de dinero sensibiliza al ciudadano sobre el hecho de que la prestación sanitaria tiene costes para el Estado y no hay que abusar. Pero la forma concebida por el Gobierno es inútil e ineficaz".
La medida tampoco gusta a Pina Tommasielli, médica de familia en un barrio popular de Nápoles y concejal en la nueva junta municipal de la Italia de los Valores. "El país se encamina hacia un sistema americano, donde para tener buenos cuidados hay que tener un seguro privado. Vamos hacia una sanidad de doble velocidad: una para los ricos y otra para los pobres", dice.
El copago afecta a todos los ciudadanos que tengan entre seis y 65 años, una renta familiar superior a los 11.000 euros anuales y que no presenten patologías crónicas y graves (por ejemplo enfermedades cardiovasculares, cáncer o diabetes). Dos tercios de la población queda exenta.
Errani no lo duda: "Se trata de una elección equivocada, que provoca inequidad y daña el sistema sanitario nacional. Hay que buscar soluciones alternativas".
Mientras, algunas zonas del país se han resignado a poner en marcha la medida. La rica Lombardía, cuya capital es Milán, es casi la única que no ha rechistado. Su presidente, Roberto Formigoni (Pueblo de la Libertad), declaró que no se puede boicotear una ley, engendrando problemas a las arcas del Estado. Sicilia, otro bastión azul, se alineó también, pero a los pocos días bloqueó el cobro adicional por las protestas de médicos y pacientes. "Yo no razono como un consejero delegado de una empresa", dice Giacomo Ingarao, médico de urgencias en el mayor hospital público de Palermo. "Si un análisis de sangre le cuesta al paciente 46 euros, me lo pienso dos veces antes de prescribirlo. Y el paciente duda aún más de hacérselo. Eso comporta un detrimento de la cobertura sanitaria. La gente puede dejar de ir al médico".
Apulia, gobernada por Nichi Vendola, de Sinistra Ecologia y Libertad (similar a Izquierda Unida) está entre las primeras que se disciplinaron: como muchas regiones italianas, su sanidad está en números rojos. Maria Teresa Stanca sale de la oficina del ticket de Lecce con aire abatido: "Me parto la espalda limpiando pisos y me toca pagar 46 euros para una radiografía. Si no me doliera tanto aguantaría, pero no puedo. Le voy a pedir dinero a mi hermana", dice volviendo a doblar en el bolso la receta del médico.
Nuevas normas
- En 1978 se introduce el copago en Italia para aumentar los ingresos y disuadir a los ciudadanos del abuso de fármacos y prestaciones.
- Los ciudadanos pagan una parte de algunos fármacos, visitas a especialistas y análisis. Hasta 36 euros.
- Quedan exentos los menores de seis años y mayores de 65, los que tengan una renta familiar inferior a 11.000 euros y los enfermos de patologías importantes y crónicas.
- Cambian las reglas de acceso a urgencias: los pacientes sin síntomas graves o urgentes pagarán 25 euros.
diumenge, 24 de juliol del 2011
Manifestació Pro Sanitat Pública.
dijous, 21 de juliol del 2011
Imatges de les manifestacions: No a les retallades.
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